El Síndrome de la Lamentación Rutinaria!
Me cansé de los si yo fuera, yo haría, si yo pudiera, me gustaría….esas manías vestidas de bucle eterno que se asoman al despertarnos y nos acompañan a lo largo del día aburriéndonos a nosotros y a los que nos rodean.
¿Oyes ese tono de lamentación melancólica? Desengañémonos… ¡¡¡que bien sienta quejarse!!!
Quejarse es desestresante
aburridamente cómodo
y absurdamente habitual.
Más complicado es el día en que uno se da cuenta de que tenemos la suerte y la responsabilidad de aceptar nuestra libertad. Ese día uno descubre que las quejas van contra uno mismo, hacia un ego acomodado en la durmiente rutina!
Despierta! sólo depende de ti y empieza el cambio & GO!
La inquietud y las preguntas corren por las venas de los emprendedores y si se quejan, ¡se quejan de verdad !
Quéjate! Pero cambia algo!
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